
Llevo varios días sin parar, sin estar quieto ni un momento. Es lo que tienen los días posteriores a un encargo. He dormido en cuatro apartamentos distintos por toda la zona norte, toda precaución es poca. Desde la dirección me han ido mandando instrucciones en las que me dejaban claro que iban a por mí, por lo que debía permanecer escondido durante un tiempo prudencial. Esto es horrible, me siento como un pájaro enjaulado. Ayer salí un rato, sólo para que me diera un poco el aire. El vecino de arriba, un gordo horrible, me miró con muy mala cara y a mí me entraron los nervios y volví al piso. Echo de menos a E y el trabajo, necesito un nuevo encargo. No sé cuánto me quedará para poder volver al escenario. Odio estos días en blanco enclaustrado en apartamentos desconocidos, inhospitos y tremendamente fríos.
Por cierto, sigo sin oir bien del todo, aunque sigo recobrándolo poco a poco. Esto es otra putada más que empeora mi situación. Mañana debo abandonar la ciudad, no sé cuál será mi destino.